Conectar transformadores en paralelo es una práctica habitual cuando la demanda de una instalación crece más allá de la capacidad de un solo equipo, o cuando se busca redundancia ante una falla o una parada por mantenimiento. Bien ejecutada, mejora la disponibilidad del suministro y la eficiencia energética del sistema. Mal ejecutada, puede generar corrientes circulantes, sobrecalentamiento y daños graves en los devanados.
Poner dos o más transformadores en paralelo implica unir sus bornes de igual polaridad (primario con primario, secundario con secundario) para que compartan una misma carga. El objetivo es que cada equipo aporte una fracción proporcional de la potencia total, sin que uno termine sobrecargado mientras el otro trabaja por debajo de su capacidad.
No alcanza con conectar los cables: hay condiciones eléctricas que deben cumplirse para que el reparto de carga sea seguro y equilibrado.
Los transformadores deben tener la misma relación de tensión primaria/secundaria. Una diferencia, aunque sea pequeña, genera una corriente circulante permanente entre los equipos incluso sin carga conectada, que se traduce en calentamiento y pérdidas adicionales.
El desfasaje angular entre primario y secundario, definido por el grupo de conexión (Dyn11, Yyn0, etc.), tiene que coincidir. Grupos distintos producen diferencias de fase que impiden un paralelismo correcto, sin importar qué tan parecidas sean las demás características.
La tensión de cortocircuito (Ucc) de cada transformador determina qué porcentaje de la carga total asume cada uno. Cuanto más parecidas sean las impedancias (idealmente dentro de un 10% de diferencia), más equilibrado será el reparto. Con impedancias muy distintas, el equipo de menor Ucc absorbe una proporción de carga mayor a la que le corresponde y puede sobrecargarse antes que el otro.
Cuando no se respetan las condiciones anteriores, aparecen corrientes circulantes entre los transformadores, reparto desigual de carga, sobrecalentamiento localizado y una reducción acelerada de la vida útil del aislamiento. En casos extremos, puede derivar en la salida de servicio no programada de uno o ambos equipos.
Antes de energizar el conjunto, hay que verificar en placa de características la relación de transformación, el grupo de conexión y la Ucc de cada equipo, confirmar la secuencia de fases con instrumentos antes del cierre definitivo, y prever protecciones independientes para cada transformador de modo que una falla en uno no comprometa al otro. El seguimiento periódico de temperatura y corriente en cada rama permite detectar a tiempo un desequilibrio de carga.
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